El problema habitacional en América Latina se inscribe en un contexto más amplio que atraviesa el Sur Global. Según ONU-Hábitat, una parte del crecimiento urbano mundial ocurre actualmente en países del Sur Global, en escenarios caracterizados por desigualdades estructurales, informalidad urbana y exposición a riesgos ambientales y climáticos (ONU-Hábitat, 2020).

En este marco, el problema de la vivienda en América Latina no puede comprenderse únicamente como un déficit cuantitativo, es decir, como la falta de viviendas nuevas. Sino que se trata de un factor estructural y multidimensional, atravesado por procesos de urbanización acelerada, desigualdad social, informalidad en el acceso al suelo y falta de planificación y regulación urbana. 

En gran parte de la región, el acceso a la vivienda se produce a través de procesos de autoconstrucción y producción social del hábitat. Esto sucede en contextos de informalidad urbana, con déficits en infraestructura y servicios básicos.

Tal como señala ONU-Hábitat, el déficit habitacional en América Latina es principalmente cualitativo y se expresa en viviendas que no garantizan condiciones adecuadas de seguridad, salubridad, acceso a servicios básicos ni estabilidad en la tenencia afectando directamente la salud y el bienestar de quienes las habitan (ONU-Hábitat, 2015)

Desde el enfoque de “vivienda adecuada” desarrollado por Naciones Unidas, la vivienda no se define sólo por su materialidad, sino por un conjunto de condiciones interrelacionadas que hacen una vida digna. Estas condiciones incluyen: 

  • Seguridad de la tenencia: protección legal
  • Acceso a servicios básicos
  • Asequibilidad: el costo de la vivienda debe ser tal que todas las personas puedan acceder a ella sin poner en peligro otros satisfactores básicos.
  • Habitabilidad: garantizar la seguridad física de sus habitantes y protección contra el frío, la humedad, el calor, la lluvia, el viento u otros riesgos para la salud y peligros estructurales.
  • Accesibilidad: considerar las necesidades específicas de los grupos desfavorecidos y marginados, particularmente de personas con discapacidad.
  • Ubicación: la localización de la vivienda debe ofrecer acceso a oportunidades y servicios, y estar ubicada fuera de zonas de riesgo o contaminadas.
  • Adecuación cultural: respetar la expresión de identidad cultural.

Fuente: ONU-Hábitat

En América Latina, y particularmente en Argentina, el problema de la vivienda se encuentra fuertemente asociado a una serie de factores estructurales, entre los que se destacan:

  • Desigualdad socioeconómica
  • Dificultad de acceso al suelo urbano bien localizado
  • Precariedad de las condiciones laborales
  • Exposición a riesgos ambientales y climáticos 

Por esto, abordar el problema de la vivienda desde una perspectiva integral implica reconocer que se trata de mejorar las condiciones de las viviendas existentes, fortalecer entornos urbanos y garantizar el derecho a habitar en condiciones dignas, seguras y saludables.